Momentos en los que reflexionar.
No suelo hacerlo a menudo porque me cuesta llegar a conclusiones, todo son incógnitas. Sin embargo, las sensaciones son claras. A veces ellas nos dicen las cosas que no queremos saber y las enterramos para no afrontar la verdad.
Intuiciones.
En ocasiones nos salvan de cosas, nos protegen. Diría que siempre, pero no. Cuando miras a alguien y sabes que no le gustas, se podría interpretar como una protección o como un duro golpe que te da la parte de tu mente no objetiva.
Aún así, apetece pensar sobre esas intuiciones que forman parte de nuestra mente tanto como las vemos como imposiciones ilógicas.
Hay que fiarse más, aunque parezcan prejuicios. Hay que investigarlas, reflexionarlas, diseccionarlas, y lo más importante hay que desecharlas si no son válidas.
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